¿Para qué sirve esto?

– ¿Para qué sirve esto? – Para nada. Una visión adolescente sobre todo lo que me rodea. Todos se hacen los boludos, todos se evaden de la verdad definitiva: la muerte. La esperanza no se encuentra, ¿andará escondida dentro de mí? Dos caras de la misma moneda, pero hay una que parece estar trucada, sale […]

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El zupay

Se venía tambaleando adelante mío, por una calle demasiado larga. Calle… el limitado bicho de ciudad. En verdad era un camino de tierra, en medio de una montaña rodeada de árboles que lloraban sobre él. Tierra roja de la que se te mete por los poros y te ensucia la sangre. Iba adelante mío, no […]

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Miedo

Prácticamente me había criado con Juan Carlos. Su casa estaba al final de un corredor largo, el piso lleno del polvo de ladrillo que iba cayendo de las paredes. Tenía una puerta pero nunca estaba cerrada, una cortina azul agujereada cuidaba la intimidad cuando el viento tenía ganas. Pasé a tomar mate por la casa, […]

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Soldados de dios

¡Hola mi amor! Pronuncia la ERRE final como si estuviera roncando. Tiene el pelo blanco, muy corto. Está erizado, seguro que por la humedad y la falta de amor propio. Sí, gracias a Dios ya estoy acá, ¡todo es hermoso! Minutos antes, el silencio, agazapado, falso, de la naturaleza era total. Estoy sentado sobre una especie de cerro, fumando […]

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Bichos de taller

El Ropero me enseñó a usar el torno, la escoba, a cebar mate, a escuchar. Con sus pocas palabras y sus movimientos torpes, fue el tipo que me enseñó a ser un hombre. Pero no fue el único notable que conocí en el taller. El Colorado: un cabrón igual que todos los de su especie. […]

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Explosión

Llego a Salta, muy cansado y con la cabeza hecha un quilombo. Bajo el bolso y camino hasta la posada. Ni bien entro a la habitación me tomo una botella entera de agua, me baño y me acuesto desnudo en la cama. Cuando me estoy quedando dormido, un ruido me despierta. Salto de la cama y estoy en un lugar parecido […]

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Bramante, el duro

De vez en cuando, en vez de armar los picaditos en la calle, conseguíamos jugar en la cancha de la parroquia. Una de cemento, con arcos reales de hierro, líneas pintadas en el piso, y hasta tenía unas gradas para que los pataduras alienten desde atrás. Ahí fue que conocí al tano Bramante. El Tano […]

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